Paulo Menotti / Especial para El Ciudadano
Empleados de la empresa JG Comunicaciones están desde hace varios días de paro por falta de pago de salarios. De acuerdo con lo expuesto por los trabajadores, la firma desde hace varios meses viene demorando el pago de los sueldos, abonando una parte a principios de mes y el resto en la quincena siguiente. Este mes apenas cobraron un 20 o 30 por ciento de su salario.
Entre las causas, los obreros expresaron una reducción de la cantidad de trabajo por la situación económica actual y también desarreglos propios de la empresa, contratista de una telefónica, que tiene deudas con sus empleados, con el gremio en lo que compete a los aportes sociales, y de carácter impositivo a nivel provincial y nacional.
“La empresa se llama JG Comunicaciones y es una empresa contratista. Es una empresa oriunda de Bahía Blanca que arrancó a mediados de 2019 acá en Rosario, pero que tiene larga data tanto en ciudad como en provincia de Buenos Aires. También tienen base en Corrientes, con operatividad en Resistencia (Chaco), pero la mayoría de sus bases se encuentran en el conurbano bonaerense”, señaló uno de los trabajadores entrevistados.
“Nosotros somos 29 empleados acá en Rosario, y somos la única base de JG Comunicaciones en nuestra ciudad, pero la firma cuenta con más o menos 350 personas a nivel nacional”, informaron y agregaron: “Nosotros hasta la semana pasada pensábamos que era un problema de acá de Rosario, que tenía que ver con que hay poco trabajo en general, ya que las instalaciones domiciliarias de internet y cable bajaron muchísimo debido a la crisis”.
De acuerdo con lo informado por los trabajadores, el problema es nacional y no solo se debe a la merma en las instalaciones, sino que la empresa transita graves problemas de gestión. Según esta versión, se trata de problemas internos en la propia familia del dueño: Groselli.
“El propietario se apartó de la conducción de la empresa dejando a cargo a sus hijos y que desde ese momento comenzaron los problemas financieros y de gestión, mezclados con problemas personales intrafamiliares que no vienen al caso pero que derivan en incumplimiento de sus obligaciones como patrones que son”, expresaron los técnicos.
Todo este asunto derivó en que hace tres meses que la empresa no está cumpliendo con los sueldos. En el primer caso, pagaron un 80 por ciento y dijeron que a la semana siguiente iban a pagar el 20 que restaba y pasaron dos semanas sin que los empleados puedan cobrar, informaron. Al otro mes pagaron un 50 por ciento en lugar de pagar el total, describieron.
“Todo esto casi siempre sin avisar, sin dar la cara, o mandando un mensaje de whatsapp el mismo día de cobro. Tal circunstancia nos llevó a realizar varias medidas de fuerza, asambleas, ceses de actividades y hasta una gran movilización de 400 compañeros por la peatonal Córdoba», añadieron.
Siempre según esta versión, así pudieron cobrar la mitad de lo adeudado y a la vez lograr la reincorporación de cuatro trabajadoras.
“Este mes dijeron que iban a estar pagando alrededor del 50 por ciento en la fecha de cobro habitual, el cuarto día hábil, y nos encontramos con que pagaron entre un 30 y un 40 por ciento. El segundo pago era el 16 de junio, pero llegamos a ese martes y no depositaron nada. Desde entonces, medio como que se nos vino toda la estantería abajo”, graficaron.
Ante esta situación los empleados realizaron nuevamente un paro que están sosteniendo en el presente después de una asamblea. “Mientras tanto, estamos siempre en constante comunicación con el gremio (de televisión). Hemos tenido varias asambleas en la sede del gremio o en el club sindical”, expresaron.
El contacto con la empresa no se perdió y desde la firma contratista de Telecom habían expresado que el pago iba a ser el pasado viernes 19 de junio. Pero de nuevo incumplieron. “Nosotros este último mes cobramos con suerte un 30 por ciento del sueldo. Estamos hablando de que no alcanza ni para las deudas, imagínate la gente que alquila o los compañeros que tienen familia y no pudieron hacer frente a sus obligaciones más básicas. Todavía hoy no vimos un peso, estamos ya a casi fin de mes y no tenemos ni para cargarle nafta a los autos que la empresa nos propone poner a trabajar, pero que después no paga por los servicios prestados”, exclamaron los trabajadores.
Como una última reflexión desde la puerta de la firma en calle Jujuy al 2700, donde improvisaron un acampe durante el horario en el que deberían estar realizando instalaciones, los técnicos expresaron: “Lo que estamos defendiendo acá es lo que este gobierno supuestamente venía a reivindicar: a la familia y a la propiedad privada. Y no puede haber familia si no pagan los sueldos a tiempo, si uno no tiene para comprar la comida de sus hijos, pagar el alquiler, pagar la deuda con la tarjeta. No hay familia si las empresas les adeudan también a los gremios millones de pesos en contribuciones sociales como las obras sociales o los aportes jubilatorios».
Y cerraron: «Si tus hijos se enferman hay que estar pendientes de a qué sanatorio ir porque debido a las deudas por momentos se cortan las prestaciones y, al fin y al cabo, el dinero que utilizan los sindicatos para cubrir esos parches en materia de salud, que es evidentemente lo más urgente a cubrir, termina afectando en cosas como útiles escolares, hoteles, camping y otras cosas que están enfocadas justamente en el esparcimiento y bienestar de la familia. Pedimos que no se metan con la única propiedad privada que tenemos los laburantes de este país, que no son ni terrenos de miles de hectáreas ni casas lujosas, es nada más ni nada menos que nuestro sueldo”.