El secretario de Lucha contra el Narcotráfico y Criminalidad Organizada del Ministerio de Seguridad de la Nación, Martín Verrier, dio detalles de la detención de los hermanos Borras en Funes y explicó el trasfondo de los vuelos con cocaína.
La detención de los hermanos Juan Cruz y Santiago Borras en Funes marcó un nuevo capítulo en la investigación por el tráfico aéreo de cocaína en la región, aunque desde el Gobierno nacional aclararon que la causa está lejos de cerrarse. El secretario de Lucha contra el Narcotráfico y Criminalidad Organizada del Ministerio de Seguridad, Martín Verrier, sostuvo que “resta todavía gran parte de investigación y lo que se desprenda de los elementos secuestrados”, entre ellos antenas satelitales y equipos de comunicación hallados en el operativo.
El funcionario explicó que los detenidos “tomaron la posta del transporte aéreo luego de la caída de los Bilbao” y señaló que la organización mantenía vínculos con proveedores bolivianos. Según indicó, la avioneta secuestrada en Santa Fe “tenía en apariencia matrícula argentina, pero era una aeronave boliviana”, un mecanismo que, aseguró, se repite en distintas investigaciones vinculadas al ingreso de cocaína por la ruta del NEA.
Verrier reveló además el enorme valor económico del cargamento de 320 kilos de cocaína secuestrado esta semana. “En Bolivia un kilo se consigue por alrededor de 800 dólares y en Argentina ronda los 10 mil”, explicó. Sin embargo, aclaró que el verdadero objetivo de estas organizaciones suele ser Europa: “Puesto en Europa, el cargamento podría rondar los 15 millones de dólares”.
El funcionario remarcó que estos cargamentos de gran escala generalmente están destinados a la exportación, aunque reconoció que parte de la droga queda en el país como forma de pago dentro de la estructura criminal. “Se utiliza para pagar favores, facilitar operaciones en puertos o funcionarios corruptos”, afirmó. También advirtió que Argentina aparece como una ruta de tránsito hacia Uruguay para luego enviar cocaína al continente europeo.
Consultado sobre el sello de los New York Yankees encontrado en los ladrillos de cocaína, Verrier relativizó su importancia. “No es indicador de una organización específica”, señaló. Explicó que esos símbolos suelen utilizarse para marcar supuestos estándares de calidad y recordó que en otras investigaciones aparecieron múltiples variantes del conocido “Delfín”, sin que ello implicara una sola banda detrás de la droga.
El secretario nacional sostuvo que en los últimos meses mejoró notablemente la capacidad de detección aérea gracias al trabajo conjunto entre las fuerzas federales y la Fuerza Aérea. “Argentina tiene ya todo el norte cubierto con radares”, aseguró, y destacó la importancia del Centro de Comando y Control de Merlo para transformar esa información en investigaciones concretas. También valoró la colaboración internacional: “Hemos mejorado mucho la relación con agencias como la DEA.”
Para Verrier, las redes criminales que operan en Sudamérica tienen conexiones internacionales. “Cuando analizamos los nexos vemos organizaciones que se conectan con proveedores bolivianos, jefes mexicanos o colombianos y bandas que trafican también en Estados Unidos”, detalló. En ese sentido, consideró clave el intercambio de información con otros países para desarticular estas estructuras.
Respecto de la posibilidad de derribar avionetas narco, el funcionario aclaró que existe un decreto que habilita la interceptación aérea en casos extremos, aunque afirmó que la prioridad es mantener vivas las investigaciones. “Si derribáramos la nave perderíamos capacidad de seguir investigando”, explicó. Según dijo, el objetivo es capturar las aeronaves en tierra para obtener pruebas, detener a quienes reciben la carga y avanzar sobre toda la organización.
Otro de los aspectos que llamó la atención en estos operativos fue el hallazgo de antenas Starlink dentro de las aeronaves. Verrier explicó que esa tecnología les permite a los pilotos acceder a cartografía satelital y mantener comunicaciones en tiempo real durante vuelos nocturnos y a baja altura para evitar radares. “Muchas veces esta tecnología satelital les facilita información vital para aterrizar”, indicó.
Finalmente, el funcionario se refirió a la persecución que terminó con un gendarme atropellado en la ruta 178 y negó que haya faltado equipamiento aéreo. “Cuando asumimos, ninguna de las 20 aeronaves de Gendarmería estaba en condiciones de vuelo”, sostuvo, aunque aseguró que varias ya fueron recuperadas. Sobre la captura de los Borras, concluyó: “Fueron atrapados prácticamente infraganti, tanto quienes estaban en tierra esperando el cargamento como los responsables que ya venían siendo investigados”.
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