Rosario, domingo 06 de septiembre de 2026
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Rosario, domingo 06 de septiembre de 2026

Central y Newell’s repartieron puntos, jugaron un partido para el olvido y quedaron en deuda con la gente en un Clásico rosarino para el olvido

El Canalla lo ganaba por un gol de Ávila en la última del primer tiempo, pero se dejó estar, no lo liquidó y la Lepra se lo empató en el final del cotejo con una definición de Cóccaro. Almirón volvió a dejar pasar la chance de darle una alegría a la gentr y Kudelka salva la ropa, sumando otro punto fuera del Coloso y cortando la racha adversa que traía el Rojinegro
Central y Newell's repartieron puntos, jugaron un partido para el olvido y quedaron en deuda con la gente en un Clásico rosarino para el olvido

Foto: Juan José García

El primer tiempo, con mucho esfuerzo y algo de bondad, se lo puede calificar de pobre. Aunque en realidad fue malo con ganas. Es que Central tenía la intención de salir a buscarlo pero las ideas escaseaban porque Di María y Campas no conectaban, estaban lejos del nivel que pueden mostrar y el resto, sin ellos, poco funciona. Y por el lado de Newell’s fue aguantar el partido lo más lejos posible de Reinatti y esperar alguna contra de Mazzantti o Solari más el oportunismo de Cóccaro, aunque nada de esto último sucedió.

En llegadas a los arcos, las más claras fueron del Canalla. Un remate de zurda de Di María que controló bien Reinatti y no mucho más. La Lepra buscó incomodar con alguna pelota parada o centros al arco de un dubitativo Ledesma.

Y cuando todo se iba en parda al entretiempo, llegó el golpe de gracia auriazul. Un tiro de esquina de Campaz desde la izquierda, intentó peinarla Ovando, le rebotó a Copetti y le quedó mancita al Gato Ávila, que como Pirulo Rivarola hace más de veinte años, le dio un zurdado con alma y vida para fusilar a Reinatti. Delirio total en Arroyito y otro mazazo para el Rojinegro, que en estos partidos paga carísimo cada distracción.

En el segundo tiempo, los arcos estuvieron de adorno. Todo se jugó entre los tres cuartos de cancha de cada equipo, sin llegar a las áreas. Kudelka metió a Russo, Gómez Mattar y García buscando darle más ritmo al equipo. Almirón contestó con los ingresos de Navarro y Soto para darle más marca al medio y reforzar el carril izquierdo porque Sández estaba amonestado.

¿Situaciones de gol? Las deben para otro partido. Lo más cercano a una aproximación fue una jugada personal de Alan Rodríguez que gambeteó pero centró mal, una habilitación Coronel a Ruben que el goleador no pudo definir o un centro de Ibarra que se desvió y Reinatti mandó al córner.

Y cuando la ilusión leprosa se esfumaba, Kudelka tiró el triple nueve a la cancha y le dio resultado. Almirón metió a Zaracho por Di María para cerrarlo y le salió mal. Porque un pelotazo de Carrizo al área canalla, la bajó Scarpeccio, Ramírez asistió a Cóccaro y el Zorro, en la única que tuvo, tocó ante la salida de Ledesma para decretar el empate. Tras el chequeo del VAR, Falcón Pérez lo convalidó y el delirio fue rojinegro, que rescató un empate con poco.

Fue 1-1 en Arroyito. Central lo dejó escapar por no saber cerrarlo y encima por los caprichos de Almirón, que metió a Zaracho para que no le cabeceen y se lo empatan por arriba. Kudelka termina saliendo ileso de un partido que tenía todo para perder porque no se le cayó una idea al equipo a la hora de jugar y lo salvó la viveza del Zorro.

Newell’s corta la racha de derrotas al hilo, vuelve a sumar de visitante como hizo en La Plata contra Estudiantes y queda muy bien parado pensando en que sumó fuera del Coloso, donde se hizo fuerte sumando 10 de 12 y ahora vuelve para recibir a Vélez.

Central deberá rever los cambios porque no es la primera vez que le cuestan caro, el no saber cerrar los partidos. Dejó escapar un triunfo que ya lo tenía y lo hizo ante un rival sin armas para sacarle algo, más que la viveza y las ganas.

Pasó otro Clásico rosarino y solamente sirvió para demostrar que es el más pasional del país porque desde lo futbolístico dejaron mucho que desear, quedaron en deuda con la gente que llenó el Gigante y los que lo vieron por televisión.