Kylian Mbappé volvió a demostrar su jerarquía de élite mundial al destrabar un partido sumamente complejo ante una Suecia ordenada y defensiva. El primer gol del capitán francés, anotado justo antes del descanso, quebró la resistencia psicológica del rival y alivió la presión sobre su propio equipo. Al abrir el marcador en el minuto 45, no solo obligó a los suecos a modificar su planteo táctico para el segundo tiempo, sino que brindó la tranquilidad necesaria para que Francia desplegara su juego con mayor fluidez.
El segundo tanto de su cuenta personal, que significó el 3-0 definitivo, funcionó como el golpe de gracia que sepultó cualquier intento de reacción escandinava en la última mitad del encuentro. Más allá de asegurar la victoria y evitar el desgaste físico de una prórroga, este gol consolidó su liderazgo absoluto dentro del plantel en los momentos de máxima exigencia. Su capacidad para facturar en las instancias de eliminación directa reafirma por qué es el faro ofensivo indiscutido del esquema de Didier Deschamps.
Finalmente, este doblete tiene un impacto anímico crucial de cara a los octavos de final, donde la selección de Francia ahora deberá enfrentarse a Paraguay este sábado 4 de julio en el Lincoln Financial Field de Filadelfia.
Llegar a la siguiente ronda con su máxima estrella en racha goleadora inyecta una dosis enorme de confianza al grupo para medirse ante un rival fortalecido por eliminar a Alemania.
Con estos goles, Mbappé no solo selló la clasificación, sino que sumó 18 gritos en los Mundiales y quedó a uno de Lionel Messi.