Política

Crisis del neumático: Cabot cierra su histórica planta en Campana

La filial argentina de la multinacional estadounidense Cabot Corporation decidió cerrar su planta industrial de Campana y volvió a encender las alarmas sobre la situación crítica que atraviesa toda la cadena industrial vinculada a la producción de neumáticos en la Argentina

La empresa, dedicada a la producción de negro de humo -un insumo esencial para la fabricación de cubiertas y productos de caucho- confirmó este jueves que ya inició el desmantelamiento de su histórica fábrica, inaugurada en 1962 y considerada durante décadas una pieza clave del entramado industrial nacional.

 

La empresa textil con 60 años de historia que cerró más de 30 locales y dejó sin trabajo a 140 empleados

El cierre representa un nuevo golpe para el corredor industrial de Zárate-Campana y deja sin trabajo a alrededor de 150 empleados, además de impactar sobre contratistas, proveedores y servicios vinculados a la actividad, según informaron fuentes sindicales.

La medida se produce apenas a escasos tres meses del cierre definitivo de FATE, ocurrido el 18 de febrero de este año, en un contexto atravesado por la caída de la producción nacional de neumáticos, el aumento de las importaciones y la fuerte retracción del mercado interno.

La planta de Cabot Argentina en Campana fue la primera instalación que la multinacional estadounidense abrió en América latina. A lo largo de más de seis décadas llegó a producir cerca de 85.000 toneladas anuales de negro de humo, abasteciendo a fabricantes de neumáticos, autopartistas y empresas del sector del caucho y plástico.

Según medios locales de Campana, la empresa ya comunicó formalmente a los representantes gremiales el cierre definitivo y el comienzo de las tareas de desmantelamiento.

 

Dejan de producir un insumo clave para la industria del neumático

El negro de humo es un derivado petroquímico utilizado principalmente para reforzar el caucho en la fabricación de neumáticos. Su producción estaba estrechamente ligada a la actividad de las plantas nacionales de cubiertas, especialmente las de FATE, Bridgestone y Pirelli.

Como se sabe, la primera cesó sus actividades, en tanto que las multinacionales japonesa e italiana, respectivamente, se encuentran en procesos de reacomodamiento productivo para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado. Esto implica también mantener abiertos frentes de conflicto con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA).

En el sector industrial aseguran que la crisis del neumático comenzó a profundizarse durante 2025, cuando las importaciones crecieron de manera acelerada al calor de la apertura comercial y de la apreciación cambiaria.

Fabricantes nacionales comenzaron a perder participación frente a productos importados provenientes principalmente de Asia, con precios considerablemente más bajos. La consecuencia fue una fuerte reducción de la producción local, suspensiones de personal y finalmente cierres de plantas.

El caso más emblemático fue el de FATE, la histórica fabricante argentina de neumáticos controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, que cerró definitivamente su planta de Victoria en febrero pasado luego de décadas de actividad.

La empresa argumentó entonces que existían «cambios en las condiciones del mercado» que hacían inviable la continuidad de la operación industrial. El cierre dejó a cerca de 920 trabajadores sin empleo y derivó en un conflicto sindical y judicial que todavía continúa abierto.

La situación de FATE continúa siendo un foco de tensión. Los trabajadores mantienen medidas de protesta y reclamos vinculados con indemnizaciones, salarios adeudados y el destino de la planta. El SUTNA sostiene que el cierre de la compañía fue consecuencia directa de la política de apertura importadora y de la caída de la producción nacional.

El impacto sobre Cabot aparece como una derivación directa de ese escenario. Sin fabricantes locales de neumáticos trabajando a plena capacidad, la demanda de negro de humo cayó abruptamente.

Fuentes del sector señalan además que el aumento de costos energéticos y la caída del nivel de actividad terminaron acelerando una decisión que la compañía ya analizaba desde hacía meses.

En la ciudad de Campana, el anuncio generó fuerte preocupación tanto en el ámbito sindical como político. La planta era considerada uno de los símbolos industriales del lugar y tenía una larga integración con la economía regional.

Según reconstrucciones históricas publicadas por medios locales, Cabot utilizaba materias primas nacionales, incluyendo aceite decantado proveniente de la refinería de YPF en Ensenada y gas natural argentino.

«El fin de una era industrial», definieron medios de la zona al informar el cierre de la fábrica. La empresa había atravesado distintas crisis económicas a lo largo de las últimas décadas, pero nunca había detenido completamente sus operaciones. Incluso en años recientes había realizado inversiones vinculadas con eficiencia energética y autoabastecimiento eléctrico, lo que hacía pensar en una continuidad de largo plazo.

En la cadena del neumático aseguran que la competencia con productos importados se volvió prácticamente imposible debido a las diferencias de costos laborales, impositivos y financieros respecto de países asiáticos.

Durante los últimos años, empresarios del sector habían advertido sobre esta situación. El propio Madanes Quintanilla había señalado anteriormente que el mercado argentino atravesaba distorsiones severas y que la producción nacional perdía competitividad frente al ingreso de neumáticos importados.

La combinación de caída del consumo, incremento de costos y mayor competencia externa terminó configurando un escenario crítico para toda la industria.

En el cordón industrial Zárate-Campana, el cierre de Cabot se suma además a otros procesos de reducción de actividad, suspensiones y ajustes en empresas petroquímicas, siderúrgicas y manufactureras.

Sectores gremiales comenzaron a hablar de un proceso de «desindustrialización» de la región, históricamente considerada uno de los polos fabriles más importantes del país.

Cabot era la única productora local de negro de humo a gran escala, por lo que el abastecimiento de ese insumo dependerá ahora de importaciones. En el sector advierten que esto podría aumentar la dependencia externa de industrias manufactureras argentinas vinculadas al caucho y al plástico.

Mientras tanto, los trabajadores afectados esperan definiciones sobre indemnizaciones y eventuales acuerdos de salida. Los gremios comenzaron contactos con autoridades provinciales y municipales para intentar contener el impacto laboral.

 

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