La marca confeccionaba productos para Mimo, Kevingston o Kosiuko y se volcó a la ropa deportiva hasta que sufrió la "competencia diabólica" de los importadores
El problema es que entre la caída del consumo y la finalización del contrato con Distrinando la compañía de Villa Devoto no pudo sostener ni su estructura ni su deuda.
Tanto es así que el 14 de julio de 2025 la justicia comercial trabó dos embargos contra las cuentas bancarias de la empresa por un valor total de $ 130 millones, que siguen pendientes de pago.
En su presentación judicial los encargados señalaron la competencia de «muchos actores que comercializan por debajo de sus costos con el solo objeto de mantenerse en el mercado», pero también se hicieron eco de las dificultades para afrontar el aumento en los precios de insumos y tarifas de energía así como tambien en las cargas de salarios e impuestos.
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