Investigadores argentinos estudian el posible vínculo entre el consumo de yerba mate y la protección de neuronas asociadas al desarrollo del Parkinson. La línea de investigación, difundida por la Universidad de Buenos Aires, apunta a conocer cómo algunos componentes presentes en la infusión podrían ayudar a las células nerviosas a mantenerse sanas por más tiempo.
El biólogo, docente e investigador de la UBA, Juan Ferrario, explicó que «entre tomadores de mate hay menos riesgo de desarrollar Parkinson», a partir de estudios que analizan la relación entre el consumo habitual de esta infusión y la salud neuronal. La investigación se enfoca especialmente en las neuronas dopaminérgicas, cuya pérdida progresiva está vinculada con la aparición de la enfermedad.
Según los trabajos desarrollados, la yerba mate contiene compuestos bioactivos con posibles propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y neuroprotectoras. Estos elementos podrían contribuir a regular la energía de las células y favorecer mecanismos internos de limpieza celular, procesos relevantes en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.
De todos modos, los especialistas advierten que estos hallazgos deben interpretarse con cautela: el mate no debe entenderse como una cura ni como una garantía absoluta para evitar la enfermedad, sino como un alimento de interés científico por su posible rol preventivo. La investigación continúa abierta y busca profundizar en los mecanismos que explicarían estos efectos sobre el sistema nervioso.