Nicolás Ferrario Marín es guionista, escritor y director creativo. Hace unas semanas dio a conocer fotos inéditas de Lionel Messi en el Monumento a la Bandera, para una campaña publicitaria realizada por una tarjeta de crédito en la previa al Mundial de Alemania 2006.
En diálogo con El Ciudadano, el rosarino, que también es explorador de National Geographic, contó el detrás de escena de la historia y la «cocina» de la crónica publicada.
La historia de las fotos guardadas estuvo marcada por una especie de pacto silencioso con Messi: «Che, mirá, cuando salgas campeón le voy a contar a todo el mundo que me comí un pancho con vos».
El día que me comí un pancho con Messi (o mejor dicho, el día que conocí a Lionel)
Siendo escritor y guionista, la tentación de contar la historia era grande, pero el autor la esperó y mantuvo la promesa: el texto solo vería la luz el día que Argentina se consagre Campeón del Mundo.
La espera terminó en diciembre de 2022. El tiempo fue pasando, pero Ferrario Marín estaba con otros proyectos y tenía un libro en camino. Tras publicar «La vida útil» en 2026, llegó el momento de dar a conocer las fotos inéditas y el relato de un joven Messi haciendo jueguitos en el Monumento Nacional a la Bandera, que finalmente publicó antes del inicio de Estados Unidos, México y Canadá 2026.
«Lo hice de una forma muy visual y cinematográfica. Me gusta que haya sido un texto de largo aliento y que mucha gente lo haya leído», afirmó a El Ciudadano el autor que le dio una prosa y una narrativa de corte «fontanarrosesca», en un homenaje inevitable al «Negro» Fontanarrosa y al escritor mexicano Juan Villoro, a quien también va dedicado el texto.
«Messi 2005»
Aquella tarde de diciembre de 2005 en el Monumento a la Bandera, el registro se hizo con una cámara Pentax Kamil y un rollo Kodak de 100 ASA. Nicolás era un fotógrafo amateur que viajaba siempre con la cámara colgada al cuello.
Todos estos años, guardó el rollo rotulado como «Messi 2005» en la casa de sus padres, en Rosario, por miedo a perderlo en las diferentes mudanzas que atravesó. En ese mismo rollo, las imágenes de un Messi adolescente aparecen justo después de las fotos del cumpleaños de la madre de Ferreiro.
La promesa del asado
«La foto de los chicos no lo tenía pensado, me pareció divertido y que al igual que las otras no me la podía quedar», contó el guionista rosarino.
Los dos jóvenes que fueron retratados no los conocía y ahora es una de las partes más lindas de la historia. «Nos vamos a encontrar en Rosario, tenemos un asado prometido».