La relación de Paolo con el encordado no nació como una ambición comercial, sino como un elemento natural del entorno familiar. «Desde toda la vida es algo muy de la familia, mi hermano fue profe de tenis durante muchos años. Él tenía que tener una máquina para poder encordarse ya que cortaba demasiado al estar en competencia», relató en el stream Saque y Volea del diario El Ciudadano sobre sus primeros pasos con tan solo 12 años en Empalme Villa Constitución. Con el retiro de su hermano de la actividad, la herramienta pasó a sus manos: «La máquina de alguna manera la heredé yo. Seguí encordándole a la gente del club, de ahí de la zona y me empezó a gustar».
Lo que comenzó como una tarea artesanal para los vecinos del club local mutó gradualmente hacia una dedicación exclusiva. Tras adquirir su primera máquina electrónica en 2012 y capacitarse en los pocos cursos disponibles en el país, el salto hacia la alta competencia llegó en 2018 durante un Nacional de Menores en Rosario. «En los últimos años era tanto lo que esto me fue sumando al día a día que ya estaba colapsado. Siempre fue un hobby, pero en un momento se me fue de las manos y no era algo que iba a dejar», explica sobre la apertura de su local especializado, Doble G Sports.
El trabajo con las estrellas y los secretos del servicio profesional
Su precisión y profesionalismo le abrieron la puerta al equipo de encordadores oficiales de Wilson en el ATP de Buenos Aires, convocado por el histórico encordador del equipo argentino de Copa Davis, Luis Pianelli. En ese contexto, tuvo en sus manos las raquetas de referentes como Carlos Alcaraz, Alexander Zverev y Cameron Norrie.
Respecto al trato con las figuras, remarca el contraste de personalidades en el vestuario: «Alcaraz es superrelajado con eso, si deja las raquetas para el partido no se mete, te deja la tensión y las busca sin un comentario de nada. Zverev es todo lo contrario: muy encima de los detallecitos, de cambiar muy poquito la tensión de un lado a otro durante los entrenamientos».
Consejos para el jugador amateur
Más allá de la alta competencia, Paolo enfatiza la importancia de un mantenimiento preventivo en el equipamiento del deportista recreativo como la frecuencia de cambio: «No hay que esperar a que se corte. Lo ideal sería cambiar el encordado cada tres meses. Hay una pérdida progresiva de tensión que entra en juego con el clima, además del desgaste del material».
En cuanto a los criterios de tensión de las cuerdas en la raquetas señaló que una tensión alta otorga mayor control del golpe, mientras que una más baja despide con más fuerza. «Hoy una tensión media está alrededor de las 50 libras; en los últimos años se ha tendido a bajar para evitar lesiones».
Ante dolencias habituales como la epicondilitis o molestias de hombro, recomienda el uso de encordados híbridos —combinando multifilamento con monofilamento— para amortiguar las vibraciones.