Economía

Europa endurece normativas ambientales y peligran las exportaciones argentinas de aceite y biodiésel de soja

Un nuevo criterio establece que el cultivo de soja supera el umbral a partir del cual un producto es considerado de alto riesgo por su asociación con la conversión de tierras con alto contenido de carbono por deforestación. Puede implicar un perjuicio para el país de 350 millones de dólares, según cálculo de las cámaras empresarias del sector

La Unión Europea, bajo presión de productores agropecuarios en torno al acuerdo de libre comercio –por el momento en pausa– con el Mercosur se apresta a dictar una normativa ambiental que perjudicará las exportaciones argentinas al continente de subproductos de soja: aceite y biodiésel. Quedaría afuera la harina de soja, el producto de mayor valor de exportación.

El alerta lo encendieron las empresas argentinas potencialmente afectadas en un valor de facturación estimado en 350 millones de dólares anuales. Fue la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) la que puso el grito en el cielo. «La Comisión Europea publicó recientemente un documento por el cual modifica los criterios relacionados con el riesgo de ILUC (cambio indirecto de uso del suelo) mediante la revisión de la expansión de los cultivos que se usan para producir biodiésel a nivel global», publicó la entidad corporativa.

Trabas a las exportaciones sudamericanas

El riesgo no es puntual sino segundo capítulo de la reciente serie iniciada por una resolución que restringe la llegada de materias primas generadas en territorios que fueron deforestados. Todavía no está vigente, pero podría estarlo en 2027. Si la nueva categorización avanza y se cierra el mercado, solo se elaborarán biocombustibles en Europa basados principalmente en colza, camelina y otros cultivos.

Desde 2019, en la Unión Europea rige un reglamento que limita el uso de combustibles derivados de cultivos alimentarios y forrajeros. Es para que no compita con el uso del suelo para alimentos, y los encarezca, pero también una protección de los productores locales contra las importaciones de, por ejemplo, Sudamérica. Ese marco prevé que la participación de los llamados agrocombustibles se reduzca gradualmente hasta llegar a cero en 2030. Hasta ahora, el único insumo explícitamente catalogado como de alto riesgo era el aceite de palma. Y asoma la soja.

“Esto significa que la UE no importará más biodiésel de soja o aceite de soja para uso de biodiésel para siempre. El único aceite autorizado será el de colza, que es producido en la UE”, señaló Ciara-CEC. La cámara agregó que «de prosperar este proyecto y si es adoptado este año, todas las exportaciones de biodiésel de soja desde la Argentina, Brasil y los Estados Unidos quedarán fuera de mercado europeo». Para el país, estimó la cámara, representará un daño comercial de 350 millones de dólares anuales. Pero aún más: implicará el cierre de esa industria en la Argentina, porque Europa es su «único mercado de exportación».

Resistencia al acuerdo con el Mercosur, el trasfondo

Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, vinculó la normativa ambiental al acuerdo interbloques, que Europa tiene por el momento en revisión judicial. «La Unión Europea quiere compensar a los países que se quejan del acuerdo y entonces cierran el mercado para productos competitivos de la Argentina», interpretó el referente del sector agroindustrial.

La cámara, a su vez, adelantó que el conflicto podría escalar a instancias formales de disputa comercial. «Estamos en conversaciones con Cancillería y el Ministerio de Economía para tener una estrategia de defensa agresiva y llevar este tema hasta las últimas consecuencias, que sería un panel en la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra la UE y una denuncia en el acuerdo birregional que fue firmado en diciembre pasado”, profundizó Idígoras.

El dirigente agregó a su rechazo: «El concepto de cambio indirecto del uso del suelo es un invento para eliminar competencia a las fábricas europeas de biodiésel y dejarnos afuera del único mercado».

Idígoras, en un comunicado, escribió en ese sentido: «Todos sabemos que esto no es un debate científico sino político, porque la Unión Europea quiere compensar a los países que se quejan del acuerdo con el Mercosur y entonces cierran el mercado para productos competitivos de la Argentina».

Según el informe difundido por Bruselas en el que se basa la nueva normativa, la soja fue identificada como un factor relevante en los procesos de deforestación a nivel global, a partir del cambio indirecto en el uso de la tierra.

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