Se trata de un local que había sido inaugurado durante la pandemia al costado de una importante ruta, pero ahora dejó de funcionar
El panorama del consumo masivo en el interior del país registra un nuevo movimiento con el cierre definitivo de una sucursal emblemática. La cadena de capitales nacionales Diarco decidió cesar las operaciones de su local en la ciudad de Venado Tuerto, Santa Fe, tras cinco años y medio de permanencia. La sucursal, que había desembarcado con grandes expectativas en el año 2020, ya no figura en la web oficial de la compañía y mantiene sus rejas cerradas.
La salida de la firma se produjo de manera intempestiva durante el mes de febrero, cuando la plantilla de empleados -compuesta por unas diez personas de la localidad- recibió los telegramas de despido. Según trascendió, la decisión empresarial responde a un cambio de estrategia en la plaza santafesina, en un contexto de consumo alicaído a nivel nacional que terminó por sentenciar la continuidad del gigante mayorista en ese punto estratégico de la provincia.
Ubicado en la intersección de la Ruta Nacional 8 e Iturraspe, el inmueble de 3.800 metros cuadrados cubiertos presenta por estos días movimientos de personal llegado desde Buenos Aires. Sin embargo, no se trata de una reactivación, sino de tareas de vaciamiento del local y retiro de mobiliario, confirmando que la apuesta de la cadena por Venado Tuerto ha llegado a su fin de manera silenciosa.
La llegada de Diarco a Venado Tuerto en julio de 2020 no pasó inadvertida. En plena pandemia y con el uso de barbijos como postal de apertura, el arribo de la cadena generó un fuerte cruce con los comerciantes locales y el Centro Comercial e Industrial de la ciudad. El sector advertía sobre el impacto negativo que una estructura de tal magnitud podría tener sobre los emprendimientos familiares y pequeños supermercados de la zona.
Debido a su ubicación sobre una ruta nacional con alto flujo vehicular, la Municipalidad de Venado Tuerto le impuso en aquel entonces una serie de condiciones estrictas para su habilitación. Entre las exigencias más destacadas se encontraron:
Estacionamiento: Se le requirió una playa con capacidad para 50 vehículos, duplicando la superficie originalmente prevista.
Seguridad vial: La empresa debió realizar una inversión específica para mejorar el sistema de semaforización en el sector.
Logística: La construcción de un depósito propio para evitar el movimiento de camiones de gran porte en áreas sensibles.
Pese a los esfuerzos iniciales y la inversión realizada en infraestructura, la sensación en el sector comercial es que la sucursal «nunca terminó de explotar» en términos de ventas. La competencia y la situación macroeconómica erosionaron la rentabilidad del punto de venta que fue la primera experiencia de Diarco en la provincia de Santa Fe, antes de su posterior llegada a la ciudad de Rafaela el año pasado.
Actualmente, Diarco mantiene presencia en 15 provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero el cierre en Venado Tuerto marca un retroceso en su expansión por el sur santafesino. El amplio predio sobre la Ruta 8 queda ahora vacante, a la espera de un nuevo destino comercial que pueda aprovechar una de las esquinas con mayor visibilidad de la región.
Fuente: las24horasdejujuy.com.ar
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