Para honrar el partido número mil en la historia de los Mundiales, Japón se despachó con una clase de fútbol.
Ante un rival muy inferior, que quedó eliminado por sus dos derrotas consecutivas y cerró una participación para el olvido, el equipo dirigido por Hajime Moriyasu goleó 4-0 a Túnez y quedó con un pie y medio en los 16avos de final de la Copa del Mundo.
El equipo asiático, que venía de igualar 2-2 con los neerlandeses, fue superior de principio a final y se impuso por los tantos de Daichi Kamada, Junya Ito y Ayase Ueda (2).
Los africanos, que tuvieron el debut como entrenador de Hervé Renard, y que en la presentación cayeron por 5-1 ante Suecia, quedaron eliminados de la competencia.