La Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires dejó firme la sentencia que responsabiliza a Atanor por la contaminación del río Paraná con efluentes industriales provenientes de su planta de San Nicolás, tras rechazar un recurso presentado por la empresa. El fallo, originado por una demanda iniciada hace 12 años por la Asociación Civil Cuenca Río Paraná, concluyó que la compañía vertió sustancias contaminantes, entre ellas atrazina, en niveles superiores a los permitidos y que los tratamientos aplicados fueron insuficientes para eliminarlas.
La resolución también cuestionó las falencias en los controles realizados por organismos provinciales, al señalar que no fiscalizaron adecuadamente la actividad de la planta. Además, estudios recientes detectaron residuos de agroquímicos como glifosato, AMPA y atrazina en desagües que desembocan en el Paraná, mientras que durante 2026 también se descubrió una conexión clandestina en las inmediaciones del establecimiento.
Tras el fallo, organizaciones ambientales reclamaron una investigación integral para determinar la verdadera dimensión del daño ambiental y sus posibles efectos sobre la población. En paralelo, Atanor avanza con el proceso de relocalización de su planta, luego de que la Justicia ordenara el cese definitivo de la producción de agroquímicos en el predio de San Nicolás.