El emotivo triunfo de la Selección argentina ante Suiza por 3-1 en tiempo suplementario, que depositó al campeón del mundo en las semifinales del Mundial 2026, donde enfrentará a Inglaterra, desató una verdadera ola de histeria, quejas y teorías conspirativas en los principales medios de comunicación de Inglaterra, con acusaciones de «mundial arreglado», quejas por el arbitraje y preocupación por la siempre presente cuestión de Malvinas.
El detonante de la furia fue la polémica expulsión del delantero suizo Breel Embolo a los 72 minutos, cuando el partido estaba empatado 1-1. El árbitro portugués João Pinheiro cobró una falta de Leandro Paredes y le sacó amarilla al argentino, pero el VAR lo llamó a revisar la jugada bajo la nueva regla de «identidad equivocada» o de simulación. Al ver las repeticiones, quedó en claro que Embolo arrastró la pierna para fingir el contacto. El juez anuló la tarjeta a Paredes y le mostró la segunda amarilla al suizo, provocando su expulsión y un escándalo en el banco helvético.
A partir de allí, los tabloides ingleses no tardaron en armar su propia narrativa. El diario sensacionalista Daily Mail picó en punta al asegurar que los árbitros están bajo la lupa por «darle a Argentina cada decisión» para empujar a Lionel Messi a las semifinales. El medio británico se subió a una supuesta ola de indignación global y recordó que Egipto, eliminado por la Albiceleste en octavos de final, ya había encendido la mecha: «Este torneo está arreglado», había disparado el delantero egipcio Mostafa Ziko, secundado por su DT, Hossam Hassan, quien afirmó sin tapujos que «este partido fue manipulado y todo el mundo lo vio».
Para alimentar el mito de la conspiración, el Daily Mail reflotó unas declaraciones del propio presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien tras el partido confesó: «Esta noche sufrí con Argentina… pero soy neutral». Según el diario inglés, estas palabras no hicieron más que «alimentar el sentimiento online de que a Messi y sus compañeros se les está entregando un camino directo hacia la final». En la misma sintonía, The Sun estalló con titulares que hablan directamente de un torneo «comprado» y de «corrupción» para blindar al capitán argentino, intentando instalar un clima de sospecha antes del cruce con los ingleses.
Las quejas de los protagonistas suizos fueron recogidas minuciosamente por los medios ingleses. El defensor Manuel Akanji disparó: «Nunca experimenté un partido tan unilateral. Cada pequeña cosa fue cobrada en nuestra contra». Por su parte, el histórico mediocampista Granit Xhaka fue letal con el arbitraje y acusó al juez de arruinar el espectáculo: «Las reglas son las reglas, no las podemos cambiar. Pero con una decisión como esta, están matando al fútbol. No maten el juego». Incluso el entrenador Murat Yakin tildó el fallo de «incomprensible» y se lamentó porque, a su criterio, «jugamos contra los campeones del mundo y no tuvieron ninguna chance» de no haber sido por la expulsión.
Más allá del llanto arbitral, lo que verdaderamente trasluce en los informes británicos es un profundo temor al choque del miércoles, que marcará la primera vez en la historia que Lionel Messi enfrente a Inglaterra. El histórico exdelantero inglés Wayne Rooney advirtió en la BBC sobre el peligro que representa el rosarino, aunque intentó buscarle un punto débil: «Puede ser una debilidad defensiva para Argentina. Él no corre para atrás, pero tiene grandes momentos de calidad. Lo importante con Messi es su toma de decisiones: cobra vida en momentos clave del partido y toma la decisión correcta«.
En esa misma línea de fascinación y pánico, el panelista de la BBC Micah Richards se rindió ante el capitán argentino y destacó su «aura» inigualable: «Inglaterra puede correr más que Argentina, pero ellos tienen a ese pequeño genio que es Messi. Todos juegan para él. Marcarlo es imposible porque se mete en pequeños espacios donde no debería estar. Messi tiene el aura más grande de cualquier futbolista, es de otro nivel».