En medio de la mejora del perfil financiero del país, el Banco Mundial (BM) recortó en 0,4 puntos las previsiones de crecimiento de la economía argentina este año, a 3,6%, y en 0,3 puntos para 2027, a 3,7%.
La entidad presentó estas estimaciones en su informe “Perspectivas económicas mundiales” presentado hoy en un escenario que refleja el amplio impacto del conflicto en Medio Oriente e incluye proyecciones menos optimistas que en el reporte anterior, publicado en enero. Las nuevas estimaciones del BM para el país se producen en un contexto global marcado por el golpe, más allá de lo humanitario, que significó para la economía global el ataque de los Estados Unidos e Israel a Irán, y que derivó en el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz.
El crecimiento se consolidó a principios de 2026 en varias economías sudamericanas, “reflejando en parte el efecto de arrastre positivo de finales de 2025, aunque se moderó en el caso argentino en un contexto de condiciones monetarias aún restrictivas”, señaló el reporte en el apartado sobre América Latina.
Entre los exportadores netos de energía, los precios más elevados “respaldarán los ingresos por exportaciones y los superávit externos”. En este marco, en Argentina, “se prevé que el crecimiento se mantenga relativamente sólido y prácticamente estable —en un 3,6% durante el período 2026-2028—, impulsado por las exportaciones, pero limitado por políticas monetarias y fiscales internas restrictivas”, añadió el informe del BM.
Las previsiones del BM están en línea con la última estimación del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicada en abril, que recortó en medio punto la proyección de crecimiento para la Argentina para este año, al bajarla al 3,5% desde el 4% del informe de enero (también por encima del promedio regional y global).
“Las economías en desarrollo soportan una parte desproporcionada de la desaceleración, con un crecimiento del 3,6% este año, su nivel más bajo desde la pandemia”, añadió el informe, que hizo hincapié en el “gran shock” que significó el conflicto en Medio Oriente.
“Provocó fuertes alzas en los precios de la energía y nuevas presiones inflacionistas, además de alimentar las expectativas de una política monetaria más restrictiva”, explicó. Respecto a la economía global, el BM prevé que el crecimiento se sitúe en 2,5% en 2026 (un recorte de 0,1 puntos), la tasa más baja desde la pandemia del Covid-19, “tras haberse revisado a la baja las proyecciones de dos tercios de los países desde enero”.