«Otro día más sin verte natural». Es el resumen con el que Marcelo Ferraro, vecino de Fisherton, acompaña las imágenes con las que documenta sin descanso el estado del arroyo Ludueña. Una serie de fotos y videos que secuencian la contaminación del curso de agua. Las causas de su deterioro son diversas, datan de muchos años y se dan a lo largo de todo el trayecto. Sin embargo, hay además un foco persistente que se observa desde diciembre del año pasado y por el que este martes vecinos de varios barrios y un concejal presentan una denuncia penal. La acompañan con abundantes pruebas gráficas, incluidas imágenes de dron, fotos de Google Earth, geolocalización del vertido tóxico y un análisis físico-químico del agua reealizado por la Universidad Nacional de Rosario que expone, con cifras y rigor científico, una situación de alto riesgo. No es nueva, pero se agrava sin que aparezcan las soluciones.
Desde hace más de seis meses, el color blanquecino del agua en tramos del arroyo son el indicio de posibles desagües cloacales clandestinos. Es una postal repetida para los vecinos, pero fuera del radar de las agencias de control. No es lo único: también está la basura y el volcado de efluentes industriales tmbién denunciados, a veces remediados por orden judicial o acciones gubernamentales, pero persistente por la aparición de nuevos incidentes que ejercen una presión en aumento sobre el Ludueña.
«Si te salpica, te arde la piel»
El testimonio gráfico de la degradación impacta, aunque es un paisaje conocido para quienes viven o desarrollan actividades a la vera del arroyo. Incluso, cerca de la desembocadura en el Paraná, a la altura del parque Alem.
El color extraño y el olor penetrante ni siquiera desaparecen allí en momentos de crecida del río, cuando sus aguas se mezclan con las del arroyo. Apenas, con el nivel más alto y el ingreso de camalotes, quedan ocultas las manchas y las bocas de los caños por donde se vierten los líquidos sospechosos.
Ya se hizo costumbre, a fuerza de experiencia, evitar el contacto con el agua: «Si te salpica, sentís un ardor en la piel», expone la gravedad del cuadro alquien que transita frecuentemente el arroyo aguas abajo del entubamiento. «El olor es indescriptible, entre los desagües y lo que se desprende del fondo», agrega.

La cuenca del Ludueña comprende 15 localidades de los Departamentos Rosario y San Lorenzo. Está catalogado como un humedal, un territorio dominado por la dinámica del agua, cambiante y frágil. Con el correr de los años, las actividades humanas lo fueron modificando. Agricultura, industrias y desarrollos inmobiliarios en su área de impacto lo presionan. la consecuencia es el deterioro de la salud humana y del ambiente con su flora y fauna asociadas.
El video, tomado con un dron, muestra el brusco cambio de color y expone el punto de contaminación (Marcelo Ferraro).
Otra más, constante y localizada
«A partir del 23 de diciembre del 2025, empezó a verse una situación que nos llega por los vecinos de la zona. Todos los días, de manera consecutiva, en el mismo lugar y a la misma hora, aparecía exactamente un idéntico patrón de contaminación sobre el Luduena», repasa ante El Ciudadano el concejal Julián Ferrero. Es el presidente de la Comisión de Ecología y Ambiente del Palacio Vasallo e integra el bloque de Ciudad Futura.
Ferrero encargó un análisis completo (físico, químico y bacteriológico) de muestras de agua tomadas el 23 de febrero pasado en el punto marcado y documentado por los vecinos. Es el tramo del arroyo que va de la Autopista Rosario-Córdoba hasta avenida Newbery, cerca del caño bajo sospecha de la descarga tóxica, confirmado a su vez mediante los videos de un drone.

El estudio lo hizo el Centro de Ingeniería Sanitaria de la UNR. Se midieron 13 parámetros como temperatura, pH (acidez), sustancias solubles en éter étílico, demanda bioquímica de oxígeno, oxígeno disuelto, conductividad, turbiedad, sulfuros totales, bacterias coliformes totales y coliformes fecales. Entre otros.
Los valores obtenidos son concluyentes según los criterios ambientales fijados en 2019 por la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar), que son considerados una referencia científica para la adecuación de agentes contaminantes.
Los resultados, a los que tuvo acceso este medio, indican que el Ludueña presenta un claro deterioro ambiental en el sector relevado.
«El oxígeno disuelto en el arroyo tiene que ser de más de 11 mg por litro y a nosotros nos dio menos de la mitad. la demanda bioquímica de oxígeno arrojó valores muy superiores a los normales. Son indicadores de alta carga orgánica. Por ejemplo, de materia fecal», explicó Ferrero sobre parte de las conclusiones que ya fueron expuestas ante los vecinos afectados el 24 de abril pasado.
Y es por eso que decidieron presentar la denuncia en el Centro de Justicia Penal de Rosario. Están las pruebas. La Justicia deberá procesarlas, identificar responsables, sancionar y ordenar las remediaciones pertinentes.
Vertido de efluentes (Marcelo Ferraro)
No es tan dificil
El origen del vertido, por las imágenes aéreas y los análisis, está localizado: en línea con las tres urbanizaciones aledañas conocidas como barrio privado Los Pasos, una de las últimas levantadas en la zona. Eso es, a unos 350 metros de la estación elevadora de ductos cloacales perteneciente a Aguas Santafesinas, que también generó varios episodios contaminantes por saturación.
El caño en cuestión es técnicamente un desague pluvial (agua de lluvia). La sospecha es que drena también descargas cloacales. Si bien está visible solo en su desembocadura, la búsqueda de imágenes satelitales de Google Earth de años anteriores permitió identificar su trazado cuando aún no estaba tapado. Y va directo de las urbanizaciones al arroyo.
La comparación de los resultados de febrero último con los de los análisis realizados por la Municipalidad de Rosario entre 2022 y 2025 dejan en claro otro dato: la existencia de un nuevo foco de contaminación, que compromete aún más al arroyo. Y no se trata de uno acotado en el tiempo, sino permanente.
De nunca acabar
El Ludueña se convirtió en uno de los puntos más críticos de la agenda ambiental de Santa Fe. Su Comité de Cuenca, creado el 25 de noviembre de 2010 mediante el Decreto Provincial 2375 y que debería funcionar como el órgano de gestión integral para evitar inundaciones y controlar la calidad del agua, es objeto de cuestionamientos varios por su escasa intervención ante los picos de contaminación alarmantes denunciados por vecinos.
El organismo es un ente mixto integrado por el Gobierno de Santa Fe y los municipios involucrados. Entre ellos, los de Rosario, Funes, Pérez e Ibarlucea.
Organizaciones ambientales y vecinos reprocharon varias veces que funciona más como un ente de «mantenimiento de ingeniería» que como una garantía de protección ambiental.
Otras denuncias
El problema en el Ludueña es múltiple: basura superficial, vertidos químicos y cloacales y, también, crecientes más pronunciadas por la impermeabilización de suelos debida a urbanizaciones y actividades agrícolas que aumentan los aportes por lluvias a su caudal.
Otra vez y van… vecinos de Fisherton denunciaron que el arroyo Ludueña luce y huele como una cloaca
- El Caso Fisherton Open Mall (FOM):
A finales de 2024 y durante 2025, se detectaron conexiones clandestinas de vertidos cloacales crudos provenientes de grandes centros comerciales y barrios privados de la zona de Fisherton y Funes. La fiscalía extrapenal de Rosario intervino tras constatar niveles de bacterias coliformes muy por encima de lo permitido.
- Parques Industriales de Pérez y Funes:
Se presentaron o denuncias por el vuelco de efluentes industriales sin tratamiento que generaron cambios en el color y olor del agua, especialmente visibles en los tramos donde el arroyo atraviesa zonas urbanas residenciales.
- Barrios Privados:
El boom inmobiliario hacia el oeste de Rosario generó más presión ambiental sobre el arroyo. Las críticas reiteradas son por plantas de tratamiento de líquidos cloacales deficientes que terminan drenando al Ludueña.
Frente a la escasa actividad del Comité de Cuenca, la Justicia de Santa Fe intervino ante las presentaciones de vecinos. Por ejemplo, cuando habitantes de los barrios Tango, Don Mateo y Kentucky presentaron recursos de amparo ambiental para exigir el cese de los vertidos.
El Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la provincia, a la vez, aplicó en 2025 multas millonarias a tres empresas por contaminación directa. No obstante, los montos de esas penalizaciones son mínimos, y no inhiben nuevos episodios. «Pagar la multa sale más barato que hacer la planta de tratamiento», resumen los vecinos.
Actualmente, el estado del arroyo es delicado. A pesar de las limpiezas de «superficie» realizadas por la Municipalidad de Rosario en la desembocadura (zona del Parque Alem), la carga contaminante que viene de la cuenca media y alta (Funes y Pérez) sigue siendo alta. Son remediaciones puntuales a un problema persistente.
En los últimos meses, se ha vuelto viral el término «ecocidio silencioso» para describir la desaparición de fauna autóctona (tortugas y peces) en los tramos más cercanos a la desembocadura debido a la falta de oxígeno en el agua.
Hay datos científicos previos, pero todo sigue igual
Por fin: presentaron estudio riguroso sobre el estado ambiental del arroyo Ludueña entre 2022 y 2024
En agosto de 2024, hace casi dos años, la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR realizó un estudio, el primero de carácter continuo, del estado de las aguas del Ludueña. Fue un muestreo integral a lo largo de 17 meses realizado en convenio con la Municipalidad de Rosario, pero que no tiene un archivo histórico sobre el cual comparar los datos.
Las muestras se obtuvieron en 51 puntos del curso referenciados en cuatro zonas de la urbe rosarina. Y en cada una se analizaron varios parámetros clave.
Uno de ellos es la Demanda Biológica de Oxígeno (DBO), que mide la cantidad de oxígeno consumida por un cierto tipo de bacteria para degradar la materia orgánica y es una medición indirecta de la contaminación orgánica. Otro es la Demanda Química de Oxígeno (DQO), similar pero con un producto químico. La combinación de ambos da una idea de la biodegradabilidad de los componentes presentes en el agua.
En varios puntos, es alta la dispersión de valores DBO en el tiempo. Un dato singular se presenta en la muestra tomadas en tomada en marzo de 2023 en en la ribera del arroyo entre calles Jacobacci y Miglierini, en el noroeste, que mostró un fuerte incremento del 150% sobre el valor hallado en febrero de 2023. Las concentraciones medidas son de 24 y 68 mg/l, respectivamente. Observando un incremento superior al 150%.
Otros parámetros medidos son el pH (acidez del agua), temperatura, Sólidos Solubles en Éter Etílico (SSEE), Sólidos Suspendidos Totales (SST), Turbidez (Tur), Conductividad Eléctrica (CE), Oxígeno Disuelto (OD), Sólidos Sedimentables (SS).
Y en siete muestras se analizaron Coliformes Totales (CT) y Coliformes Fecales (CF). Sobre este parámetro, se infiere que en tres puntos se descargan aguas domésticas y cloacales, mientras que en el Punto 5, ingreso del arroyo a la ciudad, no se advierten prácticamente coliformes fecales. De todos modos, en todas las zonas medidas se deduce que hay descargas de aguas domésticas y cloacales.
Sobre los niveles elevados de sólidos suspendidos, el documento advierte que pueden aumentar la temperatura del agua, reducir los niveles de oxígeno disuelto e inhibir la fotosíntesis, lo que puede provocar la muerte de las plantas subacuáticas y alterar la cadena alimentaria del ecosistema, además de promover floraciones de algas tóxicas.