Nadie le da alegrías al país como el fútbol. Siempre fue así, está escrito en la historia. Ese juego, muchas veces bastardeado, lo hizo otra vez. Y ésta selección une, hace olvidar los problemas del día a día aunque sea por un rato. El fútbol es lo único que nos hace ir hacia un mismo lado a todos juntos. Disfrutar todos a la vez. ¿Y si algún día se toma ese ejemplo? Estaría bárbaro, no.
Argentina jugará una nueva final. Jugó el mejor partido en lo que va de la Copa. A la personalidad y al corazón enorme que tiene este grupo le agregó juego. La actuación para eliminar a Inglaterra se pareció y mucho a la mejor versión de este equipo, a lo que se vio en Qatar.
La selección es la mejor muestra de lo que somos como país. Ese que muchos políticos que pasaron y los que están tratan de romper y desde la desunión hacernos mal. Pero el fútbol une y nos lleva otra vez más a preguntarnos ¿y si estamos unidos más allá del tiempo que dura un Mundial?
Fue un partidazo el que ganó Argentina. Uno de esos que si no jugaba cómo lo hizo era derrota. Pero todos entendieron de que había que mejorar, porque el escollo era más grande de todos los que habían pasado.
Desde el cuerpo técnico comandado por un tipo humilde, desde adentro de la cancha apuntalado por el mejor jugador del mundo que con 39 años, después de haber ganado hasta lo imposible, quiere más. Con un grupo de jugadores guapos, que por más que estén afuera, la mayoría y desde hace rato, saben el significado de tener esta pilcha gaucha puesta.
Otra alegría que nos da la pelota. Esa que no se mancha, como dijo Maradona y cuánta razón tuvo. Esa que con el sólo rodar nos hace vibrar y sentir como ninguna otra cosa. Argentina está en una nueva final, el domingo sabremos cómo termina la historia, pero al encuentro decisivo llegan nada más que dos y estamos ahí.