Si bien los espejos que conocemos hasta ahora reflejan la imagen que tienen delante, sabemos que muchas veces pueden deformarla, aunque de todas maneras se trata de la misma imagen original.
Ahora, un equipo de investigación de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) creó un espejo que «miente», es decir, que es capaz de reflejar una imagen diferente de la que tiene delante.
El desarrollo, publicado en la revista Nature Communications, consiste en una superficie óptica capaz de transformar la información visual de la luz reflejada de manera tal que el observador vea una imagen predeterminada en lugar del objeto real.
Según indicaron desde la agencia ANSA, con este espejo, un sombrero o una bufanda podrían transformarse visualmente en un bolso.
Cómo funciona el espejo que miente
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el secreto del «espejo mentiroso» reside en su superficie, compuesta por estructuras microscópicas capaces de cambiar la fase de la luz.
No se trata de un efecto de magia, sino del resultado de una sofisticada técnica de fabricación del espejo, diseñada para modificar la luz que rebota en su superficie hasta mostrar una imagen completamente distinta de la original.
Cada espejo está diseñado para crear una imagen «señuelo» específica. En la simulación, el equipo de investigación de la UCLA entrenó a los «espejos mentirosos» para transformar imágenes de ropa en una bolsa, números escritos a mano en el número 8 o dibujos sencillos en la cara de un panda.
La clave está en la disposición de los componentes microscópicos del espejo, que pueden configurarse para transformar la luz entrante y devolverla de una manera previamente programada.
Para qué sirve el espejo engañoso
Actualmente solo es posible preconfigurar únicamente imágenes individuales. Sin embargo, los investigadores de la UCLA aseguran que en el futuro será posible hacer aparecer diferentes imágenes reflejadas según el objeto que se coloque frente al espejo.
Este desarrollo abre nuevas posibilidades para la ocultación óptica de información y el procesamiento visual, de forma compacta y pasiva. Entre las posibles aplicaciones analizadas por investigadores de la UCLA se incluyen la seguridad, la defensa, las tecnologías anti-vigilancia y el entretenimiento.