La edad de las mascotas puede influir en muchas cosas: su comportamiento, sus ganas de jugar, su nivel de actividad, su comida y su salud
Especialmente en los perros o gatos rescatados, puede ser difícil saber qué edad tienen para entender los cambios en su forma de ser.
Por ello, es importante identificar la fase de la vida de las mascotas para entenderlas y cuidarlas mejor, por lo que existe una serie de claves que permiten reconocer cuándo han llegado a la fase «senior».
A pesar de la creencia popular de que los perros y los gatos son viejos a los 10 años, la realidad es que, para los perros, esta edad fluctúa dependiendo de su tamaño. Cuanto mayor es su tamaño, menos esperanza de vida tiene, por lo que la edad en la que se considera «senior» también se ve afectada.
De acuerdo con información difundida por la veterinaria conocida como María Vetican, para las razas pequeñas, como chihuahuas o pomeranios, cuyo peso es inferior a los 10 kilos, se consideran viejos cuando alcanzan los 10 u 11 años. En perros considerados medianos, que pesan entre 10 y 25 kilos, son mayores cuando alcanzan los ocho o nueve años.
Los caninos grandes, que pesan entre 25 y 45 kilos, se consideran viejos cuando llegan a los siete o ocho años y, en el caso de las razas gigantes, cuyo peso es superior a los 45 kilos, son «senior» a los cinco o seis años. La veterinaria destaca, además, que para los gatos, su peso no influye en su esperanza de vida y son viejos a los nueve o 10 años.
Además del peso de las mascotas, hay que estar atentos a otros indicadores de la fase «senior». De acuerdo con la veterinaria María Alessandra, citada por información divulgada por la empresa brasileña Vetnil, algunas señales incluyen: aparición de pelos blancos; olores fuertes; dificultad en la locomoción; aparición de comportamientos compulsivos, como andar en círculos; cansancio excesivo y somnolencia; dificultad visual e incomodidad en ambientes oscuros; problemas de audición; y, mayor sensibilidad a cambios bruscos de temperatura.
En los gatos, y según información difundida por los expertos de Tiendanimal, el pelaje puede perder su brillo y volverse más áspero y quebradizo. Sus uñas pueden hacerse más gruesas o largas de lo normal, ya que su actividad disminuye, y puede tener más problemas dentales por desgaste o gingivitis. De forma similar a los perros, los felinos también pueden perder algo de vista y de oído, además de tener fluctuaciones en su peso por pérdida de masa muscular.
Es relevante identificar el cambio en comportamiento de las mascotas porque se tienen que adaptar sus cuidados para mejorar su calidad de vida. Por ello, la veterinaria Maria Vetican señala que se pueden hacer cambios en el hogar para facilitar su movimiento en el día a día o adaptar sus rutinas de ejercicio.
También recomienda ajustar su comida a una específica para perros o gatos mayores, aumentar la frecuencia de revisiones veterinarias y observar si tienen algún cambio en su comportamiento, como expresión de dolor, cambios en la respiración, la tos repentina, la aparición de bultos en su piel y otros síntomas.
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