Los análisis médicos de urgencia trajeron alivio al Cordón Industrial. El operario extranjero que presentaba fiebre y ampollas cutáneas padece la afección conocida popularmente como "culebrilla". Los especialistas detallan los síntomas de esta reactivación viral y cómo son los tratamientos.
La tensión epidemiológica que mantuvo en vilo a las terminales marítimas de San Lorenzo durante las últimas horas quedó completamente disipada. Las autoridades sanitarias y los profesionales médicos del sanatorio privado de Rosario confirmaron que el tripulante extranjero evacuado del buque mercante amarrado en la planta de Vicentín no padece el virus del Ébola, echando por tierra las versiones de máxima alarma que se habían irradiado en el sector portuario.
El paciente, quien se desempeña como engrasador (E.G.) en la embarcación de ultramar, fue diagnosticado formalmente con un cuadro agudo de Herpes Zóster, una afección dermatológica y neurológica de origen viral conocida popularmente en la Argentina como “culebrilla”. Si bien la espectacularidad de los síntomas iniciales —que incluyeron fiebre alta de 38.9º, mialgias intensas y erupciones ampollares en la piel— encuadró preventivamente en los protocolos de Sanidad de Fronteras, los exámenes clínicos de laboratorio descartaron de plano cualquier patología hemorrágica tropical.
El Herpes Zóster es una enfermedad provocada por la reactivación del virus de la Varicela-Zóster (VVZ), el mismo agente infeccioso que causa la varicela durante la infancia. Una vez que una persona se cura de la varicela, el virus no desaparece del organismo, sino que permanece inactivado (“dormido”) en los ganglios nerviosos sensoriales.
Años o décadas más tarde, debido a factores como el estrés severo, la fatiga extrema, la baja de defensas en el sistema inmunológico o el propio envejecimiento celular, el virus puede “despertarse”, viajar a lo largo de las fibras nerviosas hacia la piel y manifestarse con un cuadro muy doloroso.
Aunque el Herpes Zóster no tiene una cura definitiva (el virus vuelve a su estado de latencia), existen protocolos médicos estandarizados de alta efectividad para mitigar los dolores, acelerar la cicatrización y evitar complicaciones crónicas como la neuralgia posherpética (un dolor de nervio que puede persistir por meses).
Los tratamientos habituales que ya se le aplican al tripulante en Rosario comprenden:
Con el diagnóstico definitivo sobre la mesa, Sanidad de Fronteras levantó las restricciones preventivas sobre la embarcación en los muelles de San Lorenzo, permitiendo que la terminal de Vicentín retome su ritmo de operaciones logísticas habitual, mientras el operario evoluciona favorablemente en el centro asistencial del microcentro rosarino sin representar ningún tipo de riesgo para la salud pública.
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